Nota de prensa

Iglesia dona $3 millones al programa de alimentos de la ONU

La Iglesia se ha comprometido a aliviar el sufrimiento en todas sus formas, incluyendo el hambre.

Durante una reciente visita a Roma, Italia, el presidente Dieter F. Uchtdorf, Segundo Consejero de la Primera Presidencia de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, el máximo cuerpo gobernante de la Iglesia, entregó una donación de $3 millones al Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas en nombre de la Iglesia. El 17 de julio, el presidente Uchtdorf se reunió con Ertharin Cousin, directora ejecutiva del PMA. La donación será utilizada para proporcionar alimentos a los refugiados y desplazados en Camerún, Chad y Siria.

Hay 65 millones de refugiados en todo el mundo. La Iglesia se ha comprometido a aliviar el sufrimiento en todas sus formas, incluyendo el hambre.

“Entregué un cheque al Programa Mundial de Alimentos en nombre de [los miembros de la Iglesia]. Las ofrendas generosas de nuestros miembros en todo el mundo hicieron posible la donación. Su compromiso, su determinación colectiva de hacer algo, y no sólo decir algo, en última instancia hará una diferencia en las vidas de los hijos de Dios¨, dijo el presidente Uchtdorf.

“La semana pasada tuve la oportunidad de visitar varios sitios de refugiados en Grecia. Estos sitios se llenan con otros hijos de Dios que están en necesidad de nuestra ayuda. Al visitar a la gente allí, me acordé de mi propia experiencia de la infancia.

“Como un niño, llegué a Alemania como refugiado. Yo tenía cuatro años de edad y estábamos en medio de una guerra mundial. No teníamos nada. Teníamos que depender de la ayuda de otros.

“En Zwickau, Alemania, encontramos la Iglesia. A pesar de que éramos alemanes, aún éramos refugiados. Esto sucede en los países en la actualidad. Hay algunos que son refugiados en su propio país a causa de la guerra y las circunstancias trágicas.

“Recuerdo que algunas personas nos ayudaron y otros nos miraban con superioridad. Algunos pensaban que nos estábamos uniendo a la Iglesia sólo porque esperábamos ayuda temporal. Creo que es posible que haya este tipo de pensamientos para todos. Tenemos que aprender que a menudo hay más detrás de la gente de lo que sabemos. Y, sobre todo, todos somos hermanos y hermanas en el plan de Dios.

“Oro para que podamos ser conscientes de las necesidades de aquellos que no pueden ayudarse a sí mismos. Pueden ser de otros países, o pueden estar en nuestras propias naciones, congregaciones, vecindarios o incluso familias. Siempre estén dispuestos a dar ayuda y apoyo como Cristo”.

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