Nota de prensa

Mantener vivo el recuerdo de nuestra familia

Hoy se celebra en nuestro país el día de los difuntos, donde muchos saldrán a visitar el 

lugar de descanso de aquellos seres queridos que se nos han adelantado en el viaje de la 

vida. Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días creen 

que las familias pueden estar juntas después de esta vida; por lo tanto, es esencial 

fortalecer la relación con los integrantes de la familia, tanto con los que están vivos como 

con los que han fallecido.

Como es ya costumbre en este día miles de personas intentaran recordar a sus 

antepasados de diversas maneras.  Aunque es crucial comprender que no debemos 

pensar en ellos solo un día al año.

Al momento de despedir a un ser querido, nos disponemos a enterrarlo o a colocarlo en 

una cripta la cual contiene una lápida, dicha lápida contiene la información más relevante 

de la persona, como su nombre, fecha de nacimiento y fecha de defunción, y entre ambas 

fechas colocamos comúnmente un guion de tres pulgadas que constituye los años de vida 

de quien nos estamos despidiendo, con el tiempo solo quienes compartieron con él o ella 

le recordarán, al cabo de unos años cuando quienes le conocían, también se hayan ido, la 

prueba de la existencia de ese ser amado queda resumida en una lápida, la cual puede 

quedar perdida en el tiempo, puesto que no hay nadie que sepa dónde está.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días desde 1984 ha dedicado 

tiempo y recursos para recolectar y compartir registros de importancia genealógica. 

Gracias a la cooperación de archivos civiles, eclesiásticos y de bibliotecas, la Iglesia ha 

creado la que considera la colección más grande de registros familiares del mundo, con 

información en cuanto a más de 3 mil millones de personas fallecidas. Originalmente esa 

labor se facilitó por medio de la Sociedad Genealógica de Utah, y actualmente mediante 

FamilySearch, una organización sin fines de lucro auspiciada por la Iglesia, la cual permite 

que tanto miembros de la Iglesia como aquellos que no lo son, pero que comparten un 

deseo ferviente de conocer a sus antepasados y sus historias, pueden tener acceso y 

beneficiarse de sus herramientas, como colocar fotografías de sus seres queridos y 

escribir en el perfil de cada familiar su historia, un resumen de lo que hayamos podido 

investigar de quien fue, que hizo, cómo conoció a la abuela o al abuelo, donde creció, 

entre muchos otros aspectos de la vida de aquel que se nos adelantó en el viaje 

inminente que todos habremos de tomar.

Es crucial poder preservar nuestra historia familiar, el conocer los datos no será suficiente 

y así preservar la mejor parte de nuestra familia, sus historias, anécdotas, chistes, 

momentos difíciles, decisivos, graciosos, que al final constituyen los recuerdos de aquello 

que llamamos familia. Es el amor que nos tenemos el uno al otro el que siempre desea 

mantener a la familia unida, y aunque con el incesante paso del tiempo habremos de 

despedirnos de maravillosos seres queridos, podemos preservar su presencia, al crear 

una memoria de quienes fueron y como vivieron, y quizás aquellos nuevos miembros de 

nuestras familias, que no conocieron personalmente a ese espectacular ser humano, aún 

lo puedan conocer a través de fotografías e historias y sepan que son parte de una familia 

y comparten un gran linaje, de esta manera mantendremos vivo el recuerdo de nuestra 

familia.

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